Los benalupenses de a pie durante el franquismo. El cambio de nombre. 6

Sostiene Antonio Cazorla en el libro  Miedo y Progreso. Los españoles de a pie bajo el franquimo, que el franquismo, como todas las dictaduras, se fundamento en la represión, la mentira y el silencio. El mensaje de la dictadura era que ella había traído la paz y el orden a España. Por eso, Casas Viejas había que borrarla y transformarla. La amnesia, las medias verdades y las falacias pasaron a formar partes de la sociedad española.
La inmensa mayoría de la sociedad española se plegó a los deseos del régimen. Fue un proceso relativamente rápido. Escribe Antonio Cazorla: “La mentira era más hiriente aún por su contraste con la memoria de las víctimas republicanas. La propaganda del régimen no solo promovió la difusión de historias sobre los crímenes reales o no del “terror rojo” ocurridos en la retaguardia republicana sino que describió a sus presuntos autores como asesinos primarios y subhumanos”. En un escrito de 8 de agosto de 1943 del comandante de puesto de Benalup de Sidonia al alcalde de Medina sobre un casaviejeño que había tenido cierto protagonismo en los sucesos, se dice, falsamente, sobre su actuación en la Guerra Civil lo siguiente: “En los primeros años del G.M.N. se marchó a la Zona Roja, donde según noticias cometió toda clases de barbaries y bandolerismos abusando de mujeres indefensas delante de sus maridos y después las maltrató”. Estos instrumentos afectaron de una forma especial a un lugar como Casas Viejas, donde la sombra de los sucesos y del anarquismo era todavía muy alargada.  



En el discurso del 18 de julio de 1936 Franco declaró que la nación estaba siendo destruida por la anarquía, en clara alusión histórica a los sucesos de Casas Viejas. Años más tarde, el mismo Franco reconoció en el documental de J. Luis Sáenz de Heredia, Franco, ese hombre, que los sucesos de Casas Viejas le hicieron pensar en la necesidad de intervenir en contra de la Républica. Pero una vez conseguido el poder, estos había que borrarlos del mapa, como si nunca hubieran ocurrido. En este contexto, los sucesos fueron unos hechos desgraciados, fruto de “ideas disolventes” que había que esconder, olvidar y superar. 



Antonio Burgos en su  artículo Casas Viejas es Casas Viejas  habla de esta manipulación que hizo el Franco con los sucesos. “El franquismo había ocultado el nombre de Casas Viejas como la amante sorprendida que esconde al maromo dentro del ropero...   A Casas Viejas le pusieron Benalup como los travestís operados que se llaman Manolo se ponen de nombre Bibi, y si se llaman Paco pasan a ser Verónica o Amanda. Como queriendo que nadie le preguntara por su vida anterior…”. 



No hay constancia de que Franco ordenara expresamente que se le cambiara al pueblo el nombre de Casas Viejas por el de Benalup de Sidonia, como en la dictadura de Primo, ni tampoco hay ninguna fuente escrita emanada de la administración local asidonense. Fue un pacto tácito, una cuestión que se fue imponiendo progresivamente, Casas Viejas fue desapareciendo, primero oficialmente, después oficiosamente, siendo sustituido por el Benalup de Sidonia, que de paso dejaba bien claro que pertenecía a Medina. Durante los últimos meses de 1936 se alternó en los escritos oficiales el nombre de Benalup de Sidonia y el de Casas Viejas. A partir de 1937 se impuso definitivamente el primero. 

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