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Los sucesos de Casas Viejas en Canal Sur



El domingo 12 de marzo a altas horas de la noche Canal Sur emitió un programa sobre Casas Viejas. Tras una presentación de los cuatros contertulios (José Luis Gutiérrez Molina, Antonio Elorza, Cecilio Gordillo y Manuel Pérez Iruela) se visionó el documental el Grito del Sur de Martín Patino, tras lo cual vino lo más interesante, el debate posterior. Quiero empezar escribiendo que estaba invitado a participar en dicho programa, pero que no pude asistir porque la grabación coincidía con mi viaje de estudios a Granada con mis alumnos de segundo de Bachillerato y pese a que me ofrecieron cambiar de fecha de grabación al final no pudo ser. No obstante, lo que yo hubiera dicho, como ya veremos en este post, lo defendieron sobradamente José Luis y Cecilio.
He visto el programa varias veces y cada vez, como el vino, me parece más interesante. Lo he visto también con mis alumnos de segundo de bachillerato. La verdad que sobre todo la primera parte les parece un poco agria y de nivel elevado, aunque al final el debate se enriquece y sobre todo los minutos finales me parecen gloriosos.



Empecemos por la presentación. Antonio Elorza empiezado citando a Tano Ramos, la insidia a Azaña, me temí que el debate se centrará en ese manido tema. Pienso que para enriquecer el debate la producción del programa debería haber invitado al periodista del Diario de Cádiz, no obstante, Antonio Elorza defendió muy bien sus tesis y el debate se enriqueció posteriormente y no se centró en el ya consabido y pesado asunto de Azaña. Dicho sea de paso que el catedrático emérito se encargó de citar varias veces a Mintz o a Curroestaca o al Gallinito. Me sorprendió especialmente cuando hablo de Figols, un pueblo catalán, donde hubo una insurrección anarquista en enero del 32 y según él Azaña escribió una frase en su diario muy parecida a la que luego falsamente se le atribuyó para Casas Viejas sobre lo de prisioneros y heridos. Especialmente me gustó Antonio Elorza al final del debate cuando defendió que lo de Casas Viejas fue un precedente de la guerra civil y de lo que se trataba, como Franco dijo, era de una operación quirúrgica, tratándose de exterminar a todos los anarquistas.


En la presentación también se vio que el verdadero experto en el tema y el que iba a defender mejor la postura de las víctimas de Casas Viejas y del pueblo era Gutiérrez Molina. Manuel Pérez Iruela experto en el movimiento obrero cordobés iba a centrase en el caso de Bujalance y a él se remitió siempre que podía. Cecilio Gordillo empezó un poco suave, pero como buen motor Diesel que tiene, fue mejorando sus prestaciones conforme avanzaba el programa teniendo al final del programa el momento más álgido de su intervención. 


Una vez entrado en el debate hubo momentos que estaban muy claras las posiciones de los cuatro tertulianos, (incluso la del presentador que defendía muchos tópicos) y a veces me resultó un poco pesado y demasiado técnico. Pero el final del debate me resultó tan interesante que me sorprendió que se llegara a esos niveles, sobre todo cuando se habló de las repercusiones de los sucesos de Casas Viejas y la situación actual del pueblo. Recomiendo especialmente que se vea con interés a partir del minuto 39, del segundo vídeo. 



José Luis Gutiérrez Molina insistió en que "siguen siendo los perdedores las víctimas de los sucesos de Casas Viejas, no sólo ellos sino también el conjunto de los habitantes de Casas Viejas". Luego se detuvo en lo que significó para el pueblo y ejemplificó el estigma en la polémica en torno al pueblo, como se borró el nombre de Casas Viejas, que sólo aparece como segundo apellido a partir de 1998. En ese sentido Cecilio apuntó que sólo en el franquismo persistió el nombre de Casas Viejas en la guía francesa Michelín. Y como en la actualidad en muchas señalizaciones solo aparece el nombre de Benalup. José Luís Gutiérrez, que a veces pienso que ha nacido en la Calle Nueva en vez de la calle Veedor de Cádiz, hablo sobre los agravios de Casas Viejas con Medina Sidonia, de  la segregación del 91, de la escisión del PSOE y de la polémica en torno al término no natural ni justo. Y engarza como los sucesos son parte de una derrota tras otra. Se centró en los más de sesenta sumarios que se hicieron después del 37 y como el hecho de haber participado en los sucesos significaba un agravio que sustentaba la condena. Insistió en una tesis que me parece muy interesante. Que al igual que luego va a pasar en el 36, en el 33, la guardia de asalto guíada por la Guardia Civil se dirigió a la calle Nueva y Medina donde vivían los anarquistas y como no encontraron a los que habían participado en los sucesos, pues habían huido se llevaron a sus familiares, como hicieron en el 36. 



Elorza habló como la actuación del Capitán Rojas agradaría a los sectores de ultraderecha, pues siempre consideraron a Casas Viejas como el primer lugar donde hubo que escarmentar a la población, escarmiento que continuaría en el 36. José Luis Gutiérrez habló sobre el estigma de los sucesos y como los jóvenes que hacían la mili cuando decían que eran de Casas Viejas eran considerados rojos y considerados de forma despectiva. El desencuentro inicial entre Gutiérrez Molina y Antonio Elorza, en torno al rol de Azaña y de los anarquista, se mutó por la coincidencia en torno a que tanto los sucesos como la guerra civil lo que se trataba era de matar y eliminar el virus revolucionario. La verdad es que me gustó mucho que coincidieran en el fondo de la cuestión. 



Cecilio remató contando que todavía existe miedo en Casas Viejas. Contó que en 2004 pusieron en la casa de la Cultura el Grito del Sur y que la gente compraba el vídeo a escondidas. O que en 1983 junto a sesenta o setenta personas con el permiso del Ayuntamiento participó en la colocación del monolito en conmemoración del cincuenta aniversario de los sucesos. Aquel para Cecilio constituyó "el primer acto de la recuperación de la memoria histórica". Ese monolito primero se perdió, aprovechando una remodelación de la Alameda y después cuando reapareció "se colocó en la otra punta del pueblo, lejos de su lugar original". Gutiérrez Molina aprovechó para recordar que además de que se colocó lejos de su lugar original, una vez reaparecido, con los versos de Miguel Hernández, pero olvidando adrede el nombre de los que lo colocaron.



En fin, que pese a que el debate empezó frío y un poco distante, me gustó mucho y termino siendo muy enriquecedor. Creo que es de agradecer programas como este, también me parece que es interesante que Casas Viejas siga en candelero y sobre todo, que hayamos avanzado y se ponga blanco sobre negro que las verdaderas víctimas y ninguneados siempre han sido la población de Casas Viejas. Pepe Pilar, un dirigente de las juventudes libertarias y protagonistas en los sucesos y en sus consecuencias (ejemplifica la represión posterior),  le dice a Mintz en el libro de los anarquistas: "Mi padre fue un luchador toda su vida, y yo tenía fe en él, porque me parecía justo por lo que luchaba.Por eso yo también luché. Recibí mis ideas de mi padre, y las guardaré hasta la muerte... Defenderé eso mientras me dejen. Pero no ahora, ves, no ahora(1970). No quiero morir sin saber, sin ver suceder algo después de todo lo que hemos sufrido". Pepe Pilar murió en 1976, sin saber si su lucha y sufrimiento iba a servir para establecer un sistema político más humano y justo. En la clase de segundo Bachillerato C que os comenté hay cuatro alumnos (Ana "Pilar", Mercedes, Alejandro y Vanessa) que son descendientes de él. Si hay que ser positivos, porque no tenemos otra, me parece que en la educación está la salida y el dato es optimista. Ya la gente del Tajo no emigra en bandadas para Torrent, sino que estudian en el Casas Viejas. La educación es un verdadero ascenso social y elemento que asegura cotas de igualdad y libertad. Manuel González Coronil, otro alumno en este caso descendiente de Juan Galindo González, asesinado en la corraleta, me preguntó cuando le justifique mi ausencia en el programa que por qué no había ido José González Benítez. Coronil es el típico alumno que es especialista en preguntas difíciles. Me salí como pude. Pero a mí también me hubiera gustado que Pepe hubiera estado en el programa como historiador y representante del pueblo de Casas Viejas. Aunque como ya he dicho Cecilio y José Luis dejaron más que alto el pabellón y defendieron cada una de las  posiciones que había que defender, según mi  punto de vista, claro.


Tengo claro que este proceso de derrota que comienza en 1933 y continua con el miedo, el silencio y el tabú sobre nuestra historia, tuvo su punto de inflexión en 1965 con la llegada de Mintz y terminará cuando los sucesos se incluyan de una forma normalizada en el acervo histórico de la localidad y se acabe el contraste entre el interés que despiertan fuera y la apatía que provocan dentro. Porque el supuesto hartazgo, el desinterés, la aversión, el miedo, el resquemor... forman parte de una estrategia que buscaba y consiguió que estos elementos fueran parte de la derrota.  Por eso cuando las abuelas no le cuentan a sus nietos hechos de su historia, cuando se niegan a dejar fotos, cuando la gente se disgusta porque se profundice en la historia del pueblo, cuando a la gente no le agrada que se divulgue la historia de su pueblo... no estamos, creo, más que perpetuando esa estrategia ganadora, que para nada era casual e inocente. Programas como el de Canal Sur nos ayudan a luchar contra ello. Se habrán perdido muchas batallas, pero la luca continua. Como termina el musical de los Miserables "el futuro empieza hoy".