El ninguneo de las víctimas de los Sucesos de Casas Viejas. Las versiones falsas. 4

Muchas han sido las falsedades, las tergiversaciones, los mitos y las leyendas formadas en torno a los Sucesos. Fue la administración central quien consiguió imponer la versión casi definitiva sobre los muertos y las responsabilidades. En un primer momento se intentó presentar a los muertos como fruto de un combate entre revolucionarios y fuerzas del orden público.
Dice el ABC el 13 de enero de 1933 en titulares: “Los sublevados de Casas Viejas se hacen fuertes en una finca y la fuerza pública tiene que destruir la vivienda con bombas de mano. Perecen cuantos se encontraban dentro de la casa”. Como gracias a Pérez Cordón, Sender y De Guzmán se demostró la falsedad de la versión, el Estado y sus instituciones se prestaron a establecer la versión que triunfaría.  El gobierno dividió los muertos entre los que murieron en el casarón fruto del enfrentamiento con las fuerzas del orden y los "inocentes" que lo hicieron en la razia de las siete de la mañana debido al “sanguinario” capitán Rojas.  Dice Gutiérrez Molina: “Las autoridades se preocuparon en separar a los muertos del incendio del casarón de Seisdedos y los fusilados en la corraleta unas horas más tarde. Los primeros lo habían sido como consecuencia, triste pero justificada, de la represión de una insurrección y su negativa a rendirse. Los segundos habían muerto por una decisión personal de Rojas y sólo a él cabía responsabilizarle”. (José Luis Gutiérrez Molina)

Foto Alfonso.  Comisión Parlamentaria sobre Casas Viejas



Esta versión fue argumentada por la comisión parlamentaria y gracias a ella se exculpó al único gobernante que en un principio se le había imputado; Arturo Menéndez, Director General de Seguridad. También se decidió juzgar a Rojas por catorce muertos, incluyendo a Rafael Mateos Vela, muerto cuando él estaba aún en Jerez, y excluyendo a todos los que habían muerto en la corraleta. Posteriormente, se extendió la idea de que los doce muertos en la corraleta el día 12 eran todos inocentes, ninguno había participado en los Sucesos, habían sido elegidos al azar, solo Fernando Lago había tenido cierta participación en los Sucesos de Casas Viejas. 




En enero de 2007 la asociación de jóvenes Ben-alud, coorganizadores junto al Ayuntamiento, llevó a cabo una serie de actos conmemorando el 74 aniversario de los Sucesos. Cuando terminó el acto le pregunté a Juan Manuel Sánchez, dirigente de la CNT de Jerez, su opinión sobre el evento, me dijo que le había gustado, pero que estaba harto de que se justificara la quema y asesinato de los que estaban en el casaron y de que se presentara a los 12 asesinados el día 12 como ignorantes y tontos. Posteriormente hable muchas veces del tema con José Luis Gutiérrez. Esas charlas fueron la base para posteriores investigaciones. En mi libro sobre los itinerarios de Casas Viejas, el apartado dedicado a los Sucesos pretendí enfocarlo desde el punto de vista local y centrándome en las víctimas. Por ello, argumenté y creo que demostré, que ambas versiones, la de que las víctimas del primer acto del escarmiento se habían parapetado en el casarón y las del segundo acto habían sido elegidas al azar, eran falsas.
Aunque se confunde la calle Medina con la calle Nueva, el croquis da una buena visión de donde se encontraba el casarón de Seisdedos



En el interior las nueve personas contaban con dos fusiles como armas para la defensa. De ellos seis vivían habitualmente allí y otros tres lo hacían en las chozas próximas, a escasos cincuenta metros, la condición de parentesco (María Silva y Jerónimo Silva) y amistad (Manuela Lago que fue a cambiar novelas con su amiga María) hicieron que se encontraran en el casaron cuando llegaron los de asalto, no hubo ningún propósito de sedición. Luego, según argumenta Mintz, al ver estado que presentaba Manuel Quijada tras las palizas sufridas se negaron a entregarse. En segundo lugar, en la razia del día 12, la patrulla de la calle Nueva y la de la calle Medina fueron guiadas por los guardias civiles del pueblo hasta domicilios concretos de campesinos que sí habían participado en el movimiento, y que al haber huido a quienes iban buscando se llevaron a sus familiares (hijos, hermanos, cuñados, “El Tullío”, Pinto, “Manolete”, Utrera Toro, Grimaldi Villanueva...) o simplemente se trataba de miembros de familias “con ideas” (Fernando Lago, Juan Silva, los primos Montiano, Juan Galindo) que no habían huido al campo como la mayoría de los que habían participado en la revuelta. 



En total hubo 28 muertos. Excepto Antonio Barberán, Rafael Mateo y los tres miembros de las fuerzas de orden público, todos estaban relacionados de una forma u otra con el movimiento campesino que el 11 de enero proclamó el comunismo libertario, bien a nivel personal o familiar. 23 (el 82% de los muertos) vivían en el sector septentrional de la calle Nueva y Medina, lugares de predominio campesino e ideología anarquista. Por ello insistimos en que el tópico del azar, de la casualidad, del destino, de la mala suerte, hay que desterrarlo hoy por hoy. El guardia civil Salvo lo dejó meridianamente claro en el juicio a Rojas en mayo de 1934:”–Entonces ¿cómo dice que eran malos? –Quiero decir que dentro de la ideología todos eran malos.” A los que tenían esa ideología fueron a los que buscaron y encontraron, a ellos o a sus familiares, como luego pasaría en el resto de España a partir del 36. “Dentro de la ideología todos eran malos”, una frase que explicaría por sí sola una parte de la historia de España del siglo XX. Y por eso una España quería aniquilar a otra, por eso los Sucesos constituyen un funesto precedente de la Guerra Civil y el franquismo.



Ambas versiones falsas sobre los Sucesos, al igual que la polémica política protagonizada por la prensa, gobierno y oposición responden a la invisibilidad a la que condujeron a las víctimas mortales. Solo con un estudio pormenorizado sobre ellas que incluya los más relevantes datos biográficos y su evolución vital posterior, de las víctimas, mortales o no, y de sus familias se puede combatir esa imagen que dieron los triunfadores de los perdedores que los situaban como ignorantes, atrevidos, un tanto locos, inconscientes, analfabetos, incultos… Es lo que dijo Cesar Vidal en el programa de la Cope en el programa de radio La Mañana de Federico Los Santos  en la sección Mentiras de la historia;"pildoras de memoria histórica para progres"  el 22 de agosto de 2010: "Recuerda los aspectos más terribles de la España negra...El porcentaje de niños que nacen con problemas mentales es muy elevado por la consanguinidad dentro del pueblo... en este sentido, en fin, no quiere hacer uno chistes malos, pero es que es el único pueblo que se suma a la idea de la revolución anarquista"



Cesar Vidal tomó las teorías anticuadas y desfasadas de Eric Hobsbawm en "rebeldes primitivos", radicalizándolas tanto que se mete de lleno en el ridículo. Cesar Vidal intentó hacer inútiles con esta frase todos los esfuerzos de tantos historiadores por relacionar estos hechos con la lucha de clases, el problema agrario, el origen del pueblo, el laberinto de la Segunda República, etc. Desgraciadamente es solo uno de los muchos  tópicos sobre Casas Viejas que con un muy limitado bagaje de los hechos los acomoda a sus ideas preconcebidas y de paso refleja su poco respeto por valores como el de la dignidad humana. Sin el menor respeto por las víctimas y por el pueblo. Esperemos que la próxima inauguración del espacio conmemorativo de la memoria de las víctimas de los Sucesos de Casas Viejas ayude a terminar definitivamente con esos tópicos y falsedades.

Comentarios

Entradas más vistas

Cuando el teatro se convirtió en una corsertería

La cafetería Alameda